Jueves, 5 de noviembre de 2009
Un tesoro sin precio
Léase Romanos 12.9-16
Este es el día en que el Señor ha actuado: ¡estemos hoy contentos y felices!
-– Salmo 118.24 (VPEE)
CONOCÍ a Marian en una conferencia para escritores. Ambas queríamos una compañera de cuarto y los encargados de la conferencia nos ubicaron juntas. Se desarrolló una amistad que hemos mantenido por 20 años. Marian y yo nos apoyamos mutuamente y compartimos nuestras alegrías, deseos y sueños.
Para nuestros cumpleaños, escogemos regalos especiales una para la otra. Un año para mi cumpleaños, Marian me regaló un brazalete con un adorno en forma de cajita. Lo he llevado por muchos años. Recientemente, en uno de esos días cuando todo estaba saliendo mal, me fijé en la cajita en el brazalete y se me ocurrió que quizás se podía abrir. Descubrí que sí. Adentro había un papelito enrollado. Con un par de pinzas, lo tomé y, ansiosa, lo abrí. Leí: «Este es el día en que el Señor ha actuado: ¡estemos hoy contentos y felices!» (Salmo 118.24).
El mensaje había estado escondido por diez años, pero salió a la luz en el momento en que necesitaba escuchar sus palabras. Me recordaron que cada nuevo día es un regalo y un motivo para regocijarse. Sonriendo, le di gracias a Dios por el día y por Marian, quien me ofreció un mensaje de gozo.
Sra. Pat Stackhouse (Indiana, EUA)
Oración:
Gracias, Dios, por el regalo de cada nuevo día, y por las amistades que nos recuerdan tu gracia. Amén.
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PENSAMIENTO PARA EL DÍA
Cada día busque motivos para regocijarse.
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OREMOS:
Por las amistades íntimas.